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martes, 1 de mayo de 2012


"Me robaron los calzoncillos y las medias": reportero ciudadano


imagen de archivo


El botín que se llevaron los ladrones seguro los dejó fríos, relata la víctima de un atraco.

Ocho de la noche. Llueve. Una pareja de novios en el paradero, Al lado, una señora de ojos claros espera transporte.

Me bajo de un colectivo blanco que va para la 'Cardioinfantil'. Camino cuatro, cinco pasos. Son las ocho de la noche en punto. En el  puente peatonal de la calle 161 con 14, sector  residencial del norte bogotano, se atraviesa una motocicleta.

"Si no me da todo lo que tiene se lo toteo, le juro que se lo toteo", me advierte el parrillero con su voz metálica. El tiempo se detiene. El foco del vehículo me pega fuerte en los ojos, pero alcanzo a ver, entre sombras, que los 'cacos' son jóvenes  y tienen cara de espanto. Parece que antes del golpe se hubieran tomado una botella del trago más barato y se hubieran fumado un poderoso cigarrillo de bazuko.

La orgía de lunes por la noche continúa... Me piden el celular, se los doy. Igual, no quiero que me peguen un tiro por la Blackberry más antigua del mercado. El hombre de la voz metálica me arranca la maleta, tal vez intuyó que era una de esas donde los ejecutivos guardan sus computadores portátiles de última generación.
Yo seguía detenido en el tiempo. Incluso, levanté las manos para hacerles el trabajo más fácil. No intente hacer nada. Ni una llave de karate que me enseñó un  amigo fotógrafo ni salir a correr como atleta en la Media Maratón.
Luego, los tipos siguieron con su canallada. A la pareja de novios les siguió el turno. "Estamos trabajando, les toca a ustedes", les dijeron, mientras los muchachos, pese a que me estaban hurtando, seguían con sus juegos de amor, de esquina.
A la pareja, los tipos de la moto les sacaron arrugados billetes de los bolsillos y les quitaron sus modernos celulares. "Yo si me le tiré a los carros", me dijo después del susto la señora de ojos claros, como si fuera una extremista islámica. "Prefiero que me coja un carro a que me atraquen", argumentó.
Ahora que lo pienso, me imagino la cara que hicieron los tipos de la moto cuando abrieron la maleta de vendedor de biblias y se encontraron con el botín:
-Unos calzoncillos tipo tanga
-Unas medias de rombos
-Una pijama con un roto en el pantalón
-Un radio sin pilas
-Una chocolatina de la grandes (de maní, era para mi esposa).

Reportero ciudadano
fuente el tiempo

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